Riesgos electorales en Putumayo y participación limitada por violencia armada
En Caquetá, las elecciones se desarrollan en un contexto de fuertes presiones por parte de disidencias armadas, principalmente del grupo liderado por alias “Calarcá”.
En la zona rural, los habitantes enfrentan intimidación constante, control territorial y extorsión, mientras que en Florencia la situación es relativamente más normal, con campañas activas pero cautelosas.
Los grupos armados han impuesto la creación de guardias campesinas y tratan de influir en el voto a favor de Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, aunque este respaldo también cuenta con apoyo legítimo de algunos campesinos.
Las autoridades advierten sobre riesgos de constreñimiento y desplazamiento de puestos de votación, y la Fuerza Pública despliega más de 10 mil hombres para garantizar la seguridad en las 152 mesas habilitadas para cerca de 327 mil votantes.
La política de seguridad del gobierno ha priorizado ofensivas militares, pero los grupos criminales siguen activos, afectando la vida cotidiana de los pobladores, quienes se sienten atrapados entre el control armado y la necesidad de participar en la política.
A pesar de ello, algunos líderes comunales resaltan los avances en conservación ambiental, incentivos económicos y proyectos sociales durante el gobierno de Petro, que podrían favorecer la participación electoral de manera voluntaria.
La presencia de disidencias, extorsión y violencia histórica mantienen a Caquetá en un escenario electoral complejo y dividido entre zonas urbanas seguras y veredas donde el control armado es absoluto.
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