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Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Antioquia y la Universidad de Estocolmo reveló que entre el 30% y el 60% de la lluvia que alimenta el río Magdalena proviene de la humedad generada en la Amazonía y la Orinoquía.
Este fenómeno ocurre gracias a los llamados “ríos voladores”, corrientes de vapor de agua que se originan en la selva amazónica y transportan humedad hacia la región andina de Colombia.
Según los científicos, cada árbol de la Amazonía puede liberar entre 300 y 500 litros de agua a la atmósfera, contribuyendo significativamente al ciclo hídrico regional.Esta humedad es transportada por el Chorro de Bajo Nivel de Sudamérica, lo que permite que llueva en ciudades como Bogotá y otras zonas del país.El estudio también advierte sobre los efectos del fenómeno de El Niño.Durante estos eventos, la contribución de humedad desde la Amazonía disminuye, lo que se traduce en menos precipitaciones en la cuenca del Magdalena.Esto tiene implicaciones importantes para sectores como el energético, que depende en gran medida de los recursos hídricos.
Los autores buscan generar conciencia sobre la importancia de conservar la Amazonía, resaltando que su impacto va mucho más allá de su ubicación geográfica.La investigación demuestra que el bienestar hídrico de gran parte de Colombia está directamente ligado a la salud de los ecosistemas amazónicos.
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