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La fundación Huellitas Choroní, creada por Mariarlis Pinto en el pueblo costero de Choroní, estado Aragua, se ha convertido en un proyecto de rescate animal y turismo comunitario que ha cambiado la vida de cientos de perros y gatos abandonados.
La iniciativa nació en 2017 luego de que Pinto encontrara a un perro con una deformidad en una pata durante una caminata por el Parque Nacional Henri Pittier.
A partir de ese momento comenzó a alimentarlo y atenderlo, hasta que la ayuda se extendió a más animales y terminó convirtiéndose en una fundación sin fines de lucro.Desde entonces, Huellitas Choroní ha logrado dar en adopción a más de 1.000 animales y esterilizar alrededor de 500, buscando reducir la población de perros callejeros en la zona.
El trabajo es realizado principalmente por Mariarlis y su madre, quienes mantienen dos refugios y dependen de colaboraciones, adopciones digitales y actividades turísticas para sostener el proyecto.
Uno de los programas más conocidos es el de los “Perriguías”, perros rescatados que acompañan a turistas en recorridos por playas, ríos y senderos del Parque Henri Pittier.La idea surgió de manera espontánea cuando uno de los perros rescatados comenzó a seguir a visitantes por las playas de Choroní.
Con el tiempo, estos animales se convirtieron en parte de una experiencia turística ecológica llamada Woof Tour, que también beneficia a posadas, lancheros y negocios locales.
La fundación enfrenta dificultades por la falta de infraestructura veterinaria en Choroní y por los altos costos de alimentación y atención médica de los animales.
A pesar de ello, el proyecto ha ganado reconocimiento dentro y fuera de Venezuela por combinar rescate animal, conciencia comunitaria y turismo sostenible.
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