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La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha confirmado oficialmente el inicio del fenómeno climático El Niño tras detectar un aumento sostenido de las temperaturas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y cambios atmosféricos asociados.
Los modelos meteorológicos apuntan a que este episodio podría alcanzar una intensidad muy alta entre finales de 2026 y principios de 2027, situándose potencialmente entre los más fuertes registrados desde 1950.
Los expertos advierten de que el fenómeno se produce en un contexto de calentamiento global provocado por la actividad humana, lo que podría amplificar sus consecuencias.Según las previsiones, existe una probabilidad significativa de que las temperaturas globales alcancen nuevos récords en 2027.
El Niño libera a la atmósfera parte del calor acumulado en el océano, elevando la temperatura media del planeta y favoreciendo fenómenos meteorológicos extremos.
Entre los efectos esperados destacan inundaciones en zonas como Perú, Ecuador, África Oriental y algunas regiones de Estados Unidos, mientras que Australia, Indonesia y partes del norte de Sudamérica podrían sufrir sequías e incendios forestales.También podrían verse afectadas la producción agrícola, la disponibilidad de alimentos y diversas economías dependientes del clima.
Aunque algunos organismos meteorológicos, como la agencia japonesa, coinciden en que El Niño ya está presente, otros, como la Oficina de Meteorología de Australia, mantienen una postura más cautelosa debido a criterios de medición más estrictos.
Los científicos señalan que aún no existen pruebas concluyentes de que el cambio climático aumente la frecuencia o intensidad de El Niño, pero sí de que puede agravar considerablemente sus impactos sobre las sociedades y los ecosistemas.
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