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En los bosques tropicales de África habita una de las especies de anfibios más sorprendentes del mundo: la Trichobatrachus robustus, conocida popularmente como la rana peluda o “rana lobezno”.Esta especie se encuentra en países como Camerún, Gabón, Nigeria y el Congo, y suele vivir cerca de ríos y zonas muy húmedas.
Su aspecto ya es llamativo por las estructuras similares a “vellos” que desarrollan los machos durante la época reproductiva, llamadas papilas dérmicas, las cuales están altamente vascularizadas y les ayudan a absorber más oxígeno mientras protegen sus huevos bajo el agua.Sin embargo, lo que realmente ha despertado el interés de la comunidad científica es su mecanismo de defensa.Esta rana posee garras óseas ocultas en sus patas traseras.
Cuando se siente amenazada, contrae ciertos músculos que provocan la ruptura intencional de pequeños nódulos óseos, haciendo que estas garras atraviesen la piel y queden expuestas como armas defensivas.Este proceso causa daño en su propio tejido, pero le permite defenderse eficazmente de depredadores.A diferencia de otras especies, sus garras no están hechas de queratina, sino de hueso puro, lo que las hace únicas en el reino animal.
Aún no se comprende completamente cómo la rana retrae estas estructuras después del uso, aunque se cree que la piel se regenera y las garras vuelven a su posición de forma pasiva.
Descubierta a inicios del siglo XX, esta especie sigue siendo un caso fascinante de adaptación evolutiva extrema que continúa intrigando a los científicos.
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