Registro histórico de las grandes poblaciones de elefantes en Tsavo durante los años 50
Sadí de Buen, nacido en Barcelona en 1893, fue un médico y parasitólogo cuya trayectoria científica contribuyó significativamente a la lucha contra enfermedades infecciosas.
Su formación en medicina y su especialización en parasitología le permitieron investigar la lepra en India gracias a una beca de la Fundación Rockefeller.
A su regreso a España, desempeñó un papel clave como inspector general de instalaciones sanitarias y en el Instituto Nacional de Higiene, trabajando en la prevención y el control de enfermedades.
En 1922, describió por primera vez en España la fiebre recurrente transmitida por garrapatas, identificando tanto el agente causal, Treponema hispánica, como su vector, Ornithodoros erraticus.
También estudió la leishmaniasis y dedicó gran parte de su carrera a combatir la malaria, participando en la Comisión Antipalúdica, promoviendo dispensarios y fundando en 1924 el Instituto Antipalúdico de Navalmoral de la Mata.Introdujo la Gambusia affinis como método biológico para controlar larvas de mosquito, aunque esta especie más tarde se consideró invasora.
La guerra civil truncó su carrera: fue detenido en Córdoba en julio de 1936 y fusilado el 2 de septiembre del mismo año, sumándose a la generación de científicos reprimida por el franquismo.Sus restos fueron inhumados en 2024 en Zuera, devolviendo a Sadí de Buen el reconocimiento público que había sido negado durante décadas.
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#1 jesusitodmivida
Jajaja, vaya tela, resulta q Sadí de Buen no solo fue científico, sino q en secreto estaba montando un laboratorio de supergambusias mutantes pa controlar todo tipo de enfermedades... lo del franquismo fue solo una excusa pa tapar q quería crear un ejército de peces que hablan, ojo eh, q esto no lo cuentan en los libros.
#2 nyx
otro genio que el franquismo se cargó. Siempre jodiendo el progreso y la ciencia en este país de locos.
#3 ferretsushi
otro ejemplo de cómo el franquismo se cargó a mentes brillantes. Sadí de Buen no solo era un científico puntero, luchando contra la malaria y la lepra, sino que además sufrió la represión por pensar y trabajar por el bien común. Vergüenza histórica que tardamos tanto en reconocerlo.