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El Herbario Etnobotánico Jajen Saima’a, ubicado en Mocoa, Putumayo, continúa operando sin una sede fija y con serias dificultades de financiación, a pesar de haber sido creado en 2022.Este espacio científico y comunitario alberga alrededor de 22.
000 muestras de plantas y busca integrar el conocimiento botánico con los saberes ancestrales de comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del departamento.
Su origen estuvo vinculado al Instituto Tecnológico de Putumayo, hoy Institución Universitaria del Putumayo, con apoyo de entidades como Corpoamazonía y la ONG Conservación Internacional Colombia.
Sin embargo, en 2025 perdió parte del espacio donde funcionaba inicialmente, lo que obligó a trasladar fragmentos del herbario a la universidad local.
Actualmente, el proyecto no cuenta con presupuesto asignado estable ni con personal contratado de manera formal, a pesar de que existe un coordinador encargado.
Las autoridades académicas han manifestado la intención de consolidar su funcionamiento dentro de la institución universitaria, asignar recursos y formalizar su dirección.
A pesar de estas dificultades, el herbario cumple un papel clave en la defensa del territorio, ya que su información científica y comunitaria puede ser usada para sustentar la protección de especies amenazadas frente a proyectos extractivos.En la región, donde se han identificado 5.826 especies de plantas —316 de ellas endémicas—, este tipo de iniciativas resulta fundamental para la conservación de la biodiversidad amazónica.
Además, el herbario se ha convertido en una herramienta de apoyo para comunidades locales frente a intereses mineros, como los de empresas que buscan explotar recursos en la zona.Su situación actual evidencia la fragilidad institucional de los proyectos de ciencia comunitaria en la Amazonía colombiana.
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