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La columna de opinión destaca la trayectoria de Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) desde 2006 como un ejemplo de continuidad, tecnocracia y estabilidad institucional en un país caracterizado por la inestabilidad política.
El autor resalta que, mientras el Perú ha tenido múltiples presidentes en las últimas dos décadas, el BCRP ha mantenido una gestión consistente basada en la autonomía y la meritocracia, lo que ha permitido sostener la estabilidad macroeconómica.
Entre los principales logros mencionados se encuentra el control de la inflación, que ha promediado alrededor de 3,7% en las últimas dos décadas, muy por debajo de los niveles de décadas anteriores marcados por crisis severas.También se destaca el crecimiento de las reservas internacionales, que han superado los 100.000 millones de dólares, así como la estabilidad del sol frente a otras monedas de la región.Estos resultados son interpretados como producto de una política monetaria responsable y predecible.
El texto subraya que esta estabilidad ha generado confianza para la inversión privada, el desarrollo del crédito y la planificación de proyectos de largo plazo, especialmente en sectores como la construcción.
Asimismo, se advierte sobre los riesgos de debilitar la autonomía del BCRP o restar importancia a la estabilidad macroeconómica, recordando episodios históricos de hiperinflación y crisis económicas en el Perú.
Finalmente, la opinión sostiene que el modelo de gestión representado por Velarde debe preservarse como un pilar institucional del país, ya que ha demostrado ser clave para enfrentar crisis como la pandemia y promover un crecimiento más sostenible basado en reglas claras y confianza.
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