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Un nuevo estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences ha analizado a más de 6.900 personas de 17 países para investigar si el impulso de ayudar a otros a sentirse mejor es realmente universal.
La investigación, liderada por Maya Tamir y Shir Ginosar Yaari de la Universidad Hebrea de Jerusalén, distingue entre la regulación emocional intrapersonal (cómo gestionamos nuestras propias emociones) e interpersonal (cómo intentamos influir en las emociones de los demás).
Los resultados muestran que, aunque todas las personas comparten una motivación similar para reducir su propio malestar, existen grandes diferencias culturales cuando se trata de intervenir en las emociones ajenas.
En sociedades individualistas como Estados Unidos, Alemania o Reino Unido, se observa una fuerte tendencia a intentar aliviar el sufrimiento de otros mediante apoyo emocional directo, reinterpretación de situaciones o consuelo activo.En estos contextos, esta conducta se asocia además con mayor cercanía en las relaciones personales.En cambio, en culturas colectivistas como Corea del Sur, Japón, India o China, se percibe el malestar emocional de otra forma.
Las emociones negativas no se consideran problemas a eliminar rápidamente, sino herramientas con función social: la tristeza puede favorecer la reflexión, la vergüenza impulsar la mejora personal o la ansiedad señalar la importancia de una situación.Por ello, intervenir para “quitar” esas emociones puede verse incluso como una interferencia innecesaria.
El estudio concluye que la diferencia cultural no está tanto en cómo sentimos nuestras emociones, sino en cómo creemos que debemos actuar ante las emociones de los demás.
Esto tiene implicaciones en terapia, relaciones interculturales y entornos laborales globalizados, donde distintas expectativas sobre el apoyo emocional pueden generar malentendidos significativos.
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#1 primeritodia
Quién lo iba a decir? Siempre he sabido que la gente es egoísta, pero ahora lo confirman con un estudio de casi siete mil personas. Qué sorpresa! Ya se veía que esas teorías de la psicología eran pura fantasía, como decir que todos los políticos son honestos. Mira, yo siempre he notado que la gente 'ayudando' realmente busca algo a cambio, una buena imagen, un favor... o quien sabe, quizás una forma de subir en LinkedIn! Dicen que es un estudio 'riguroso', pero seguro que han cogido a gente con intereses ocultos. De todas formas, a mí me da igual, yo sigo haciendo favores... pero esperando algo a cambio, claro está!