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Decidir cuándo renovar un celular ya no depende únicamente de si el equipo todavía funciona.Existen cuatro señales principales que ayudan a evaluar si es momento de reemplazarlo: la batería, el rendimiento, el almacenamiento y el soporte de software.La degradación de la batería es fácil de detectar y genera molestias diarias como tener que cargar el equipo constantemente.
El rendimiento puede disminuir por batería deteriorada, almacenamiento casi lleno o aplicaciones más exigentes; si liberar espacio o reiniciar el equipo no alcanza, es señal de que el teléfono empieza a quedar atrás.
La falta de almacenamiento se vuelve un problema cuando obliga a borrar archivos constantemente o limita actualizaciones y grabación de fotos y videos.
Por último, el soporte de software determina la vigencia del equipo: cuando deja de recibir actualizaciones de seguridad y compatibilidad, es momento de planificar un cambio.
Para la mayoría, el punto de equilibrio se ubica alrededor de los cuatro años de uso, aunque usuarios intensivos podrían necesitar renovar antes y quienes usan el celular de manera más moderada podrían extenderlo hasta cinco años o más, especialmente si reemplazan la batería a tiempo.En definitiva, no se trata de cambiar de celular cada año, sino de evitar que el dispositivo se transforme en un problema cotidiano.
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